Cuando los días se alargan, el vestuario se aligera, y los sombreros también. El verano es la estación de las fibras trenzadas, de las lonas flexibles, de las materias que dejan pasar el aire y filtran la luz. Cada una tiene su carácter, su tacto, su manera de envejecer. Aprender a reconocerlas ya es empezar a elegir mejor.
La paja toquilla, reina del verano
Imposible hablar de las materias estivales sin empezar por ella. La paja toquilla es la fibra de los auténticos panamás, tejidos a mano en Ecuador. Flexible, fina, sorprendentemente resistente, da sombreros de gran ligereza, cuyo tono marfil adquiere con el tiempo una pátina suave. Un tejido apretado y regular es la firma de las piezas hermosas.
Pajas trenzadas y fibras trabajadas
En torno al panamá gravita toda una familia de pajas: paja de trigo de encanto rústico, fibras trenzadas y luego cosidas en espiral, trenzas de fantasía que mezclan varios tonos. Italia, donde nacen algunos de nuestros modelos, cultiva desde hace mucho un arte del trabajo de la paja que se reconoce en la nitidez de las trenzas y la regularidad de las costuras.
Estas materias tienen cada una su temperamento. Las trenzas flexibles se prestan a las formas desenfadadas, capelinas y travellers; las pajas más firmes dan su rigor a los canotiers, cuya ala plana y copa recta no toleran aproximación alguna.
Lonas y tejidos ligeros
El verano no se reduce a las fibras trenzadas. El lino y el algodón, en lona o en piqué, visten gorras y sombreros flexibles con una soltura muy veraniega. Fáciles de llevar, agradables sobre la piel, son los compañeros naturales de las vacaciones y se deslizan sin reparos en una bolsa de playa.
- Paja toquilla: la finura y la ligereza de los auténticos panamás de Ecuador.
- Pajas trenzadas: del canotier estructurado a las formas flexibles del verano.
- Lino y algodón: la sencillez de las lonas para los días desenfadados.
La mejor manera de elegir sigue siendo tocar, probar, comparar. En nuestros sombrereros y tiendas asociadas, tómese el tiempo de hacer girar las materias entre sus manos: el verano empieza a menudo ahí, en el momento preciso en que una fibra encuentra su cabeza.



