El fedora y el trilby comparten la misma arquitectura: una copa pellizcada en la parte delantera, hendida con un canal en la parte superior, y un ala alrededor. La confusión termina ahí, porque al colocarlos uno junto a otro, la diferencia salta a la vista.
Lo que los distingue
- El ala: de media a ancha en el fedora (a menudo 6 centímetros o más), corta en el trilby (de 4 a 5 centímetros), con la parte trasera claramente levantada.
- La copa: más alta y amplia en el fedora; más baja y afilada en el trilby.
- El modo de llevarlo: el fedora se lleva más bien recto o apenas inclinado; el trilby se coloca de buen grado hacia atrás, despejando la frente.
- El aire: el fedora tiende a lo clásico y a la elegancia firme; el trilby, a la soltura y al espíritu urbano.
¿Cuál elegir?
El fedora es el más versátil de los dos. Su ala protege realmente del sol y de la lluvia fina, y acompaña tanto un abrigo como un atuendo de diario. Es la elección natural para un primer sombrero de fieltro, y favorece especialmente a los rostros redondos o en forma de corazón gracias a su copa estructurada.
El trilby, con su ala corta, es más una pieza de estilo que un refugio. Sienta bien a los rostros finos y alargados, a las siluetas menudas y a quienes encuentran intimidantes las alas grandes. En paja trenzada, se convierte en un excelente compañero de verano, más fácil de llevar que un gran panamá en las calles estrechas o en el transporte.
Un último criterio, demasiado a menudo olvidado: su estatura. Un ala ancha agranda visualmente el sombrero; sobre una estatura pequeña puede aplastar la silueta, mientras que un trilby la respeta. A la inversa, un trilby sobre una complexión imponente puede parecer colocado en equilibrio. Pruébese ambos de cuerpo entero, no solo de busto.
El fedora viste, el trilby acompaña: dos maneras de llevar la misma familia de sombreros.
