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Aurega

Consejo de sombrerero

¿Cómo llevar un panamá?

Auténtico icono del verano, el panamá pide algunas atenciones: cómo llevarlo, con qué combinarlo y los gestos que lo preservan.

Mujer con camisa de lino blanco y panamá de cinta negra frente al mar

A pesar de su nombre, el auténtico panamá no viene de Panamá: se teje a mano en Ecuador, a partir de una fibra vegetal llamada paja toquilla. Es ese tejido apretado y flexible el que le da su ligereza y su porte. Los panamás que propone Aurega proceden de este saber hacer ecuatoriano, y se nota desde la primera prueba.

El buen porte

Un panamá se lleva más bien recto, con el ala en horizontal o muy ligeramente inclinada sobre el ojo. Colocado demasiado hacia atrás, pierde su línea y su papel de sombrilla; encajado hasta las orejas, se deforma. La copa debe reposar sobre la cabeza sin presión: si tras una hora de uso queda el menor pliegue marcado en la frente, es que la talla es demasiado justa.

Con qué combinarlo

El panamá tiene la elegancia fácil. Acompaña con naturalidad el lino, el algodón, las camisas claras y los vestidos de verano, pero funciona igual de bien con unos simples vaqueros y una camiseta blanca. La clásica cinta negra combina con todo; una cinta de color aporta una nota más veraniega. Tanto en la ciudad como junto al agua, sigue siendo el sombrero de verano más atemporal que existe.

Los gestos que lo preservan

  • Cójalo por el ala, nunca pellizcando la copa: es ahí donde nacen las roturas de la fibra.
  • No lo enrolle ni lo doble, salvo que se trate de un modelo expresamente concebido para ello.
  • Evite dejarlo tras un parabrisas a pleno sol: el calor seco endurece y debilita la paja.
  • Si recibe un chaparrón, déjelo secar en plano, al aire libre, lejos de cualquier fuente de calor.

Bien tratado, un panamá de buena factura acompaña años de veranos. La paja adquiere una pátina suave, la badana toma la forma de la cabeza y el sombrero se convierte, en el sentido literal, en el suyo.